sábado, 27 de junio de 2015

Higueras e higos y tarahales

El manuscrito atribuido a Boccaccio que relata el viaje de Nicoloso da Recco a Canarias en 1341, deja constancia de la existencia de higueras en Gran Canaria por aquel entonces, antes por tanto de iniciarse las expediciones catalana-mallorquinas en 1342. Los estudios arqueológicos han confirmado la antigüedad de la presencia de la higuera tanto en Gran Canaria como en Tenerife.

Los higos de Gran Canaria, según Abreu Galindo, eran denominados arehormaze, cuando estaban verdes; y tehaunenen, cuando estaban maduros, dulces y pasados.

Un artículo titulado "Las higueras canarias y su diversidad: Bases orales y documentales para su estudio", cuyos autores son Jaime Gil, Antonio Javier González, Jacob Morales, José Perera y Neftalí Castro (en "Rincones del Atlántico"), recoge de fuentes documentales y de la tradición oral las distintas denominaciones de las higueras y los higos en Canarias, entre las que aparecen las siguientes:

- En la descripción de una hacienda agrícola de Tenerife en 1862 encuentran la siguiente denominación de higueras: tarajales. Entre los agricultores de Tenerife y La Gomera recogen las de tarajala, tarajana y tarajal. A principios del siglo XX el etnógrafo Bethencourt Alfonso postula que fueron higos de esta variedad los que conocieron los indígenas de Tenerife.

- En el Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias, de Viera y Clavijo, aparece la de azaharillos. Entre los agricultores de Gran Canaria recogen de la tradición oral una denominación similar: saharillo.

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En la página 193 de "Les Touareg du Nord" (1864), de Henri Duveyrier, se dice lo siguiente:

"FICUS CARICA L.
Kerma (árabe); Ahar, Tâhart (temâhaq).
Después de la palmera datilera, la higuera es el árbol más cultivado por los Tuareg. No solamente se encuentran algunos ejemplares en cada huerto de los oasis, sino que todavía se cuentan por aquí y por allá, en las montañas, algunos vergeles exclusivamente poblados de higueras.
Las higos provenientes de estos cultivos son generalmente comidos frescos. Los higos secos proceden principalmente del litoral: sin embargo, me han dado proveniente de Miherô."

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En la raíz de la denominación grancanaria del higo, saharillo, está ahar (higuera).
También podría encontrarse dicha raíz en arehormaze (-ehor-) e incluso tal vez en tehaunenen (-eha-) que cita Abreu, también para Gran Canaria. Más ajustado resulta el taharenemen que según José Agustín Álvarez Rixo (en torno a 1850) tenía el significado de higos pasos (por reproducción de la cita de Francisco Osorio Acevedo en su "Gran Diccionario Guanche").

En cuanto a las denominaciones tarajal o tarajala o tarajana, obtenidas de la tradición oral para higueras en Tenerife y La Gomera, de la que había ya pasado a un documento en 1862, la proximidad hay que referirla al otro vocablo semejante, tâhart.

En el caso de "tarajal" y "tarajales" parece clara la confusión con el nombre común de la tamarix canariense. El Tarajal es una playa de Ceuta y un barrio de Málaga (aunque el Diccionario de la R.A.E. recoge taray para la tamarix) lo que ha llevado a pensar que es un préstamo del árabe introducido en Canarias por los españoles, sin embargo a lo anterior se ha opuesto que en Le Canarien, la crónica de la expedición francesa de 1402, se cita tarhais (tarajal) y Baltarhayz (Valtarajal), por tanto antes de la llegada de los castellanos.
En la página 172 de "Les Touareg du Nord" (1864), de Henri Duveyrier, recoge para la tamarix articulata Vahl. el nombre de ethel (árabe) y el de tabarkat (temâhaq), lo mismo que para la tamarix gallica L. No obstante, de la tamarix articulata dice: "En la línea de Rhât a Ghadâmés, el límite norte de este arbusto está en Tahal." ¿Será tahal una antigua denominación tamahaq de la tamarix, próxima a nuestros tarhais o tarahal?

Por lo que se refiere a tarajana, decir que da nombre a un topónimo de La Gomera, La Tarajana (según se lee en el citado artículo sobre las higueras canarias), si bien ello no permite asegurar que no se trate de un vocablo con otro significado (obsérvese su casi identidad con el grancanario Tirajana) que incluso contribuyera a que prosperara tarajana como corrupción de un hipotético "taharan" o "taharana". Piénsese además que a sensu contrario existe el topónimo tinerfeño de Taharo (Rumeu de Armas, por cita de Francisco Osorio Acevedo en su "Gran Diccionario Guanche"), utilizado como referente en un repartimiento de tierras y aguas, "cabo de Taharo".